GE Healthcare

GE Healthcare

Menu
Cerrar

Lo sentimos, la búsqueda de ... ... no ha encontrado ningún resultado.

Sugerencias de búsqueda: Asegúrese de que ha escrito correctamente la/s palabra/s clave. Pruebe otra/s palabra/s clave. Pruebe con palabra/s clave más generales.

Instalación Senographe Pristina Hospital del Mar

Una nueva tecnología permite a las mujeres controlar la compresión de la mama durante la mamografía y puede reducir el dolor

El Hospital del Mar de Barcelona es el primer centro público del Estado y uno de los primeros del mundo en utilizar este sistema de mamografía "anti-estrés" 

El Hospital del Mar de Barcelona es el primer centro público del Estado y uno de los primeros del mundo en utilizar este sistema de mamografía 

  • El temor al dolor es la principal causa por la que las mujeres no cumplen con sus agendas de mamografías.
  • Este nuevo sistema de compresión permite que sea la propia mujer quien realice la compresión final durante la adquisición de la mamografía. Con ello, se espera poder mejorar el grado de compresión para obtener una imagen nítida y detallada de la mama y con una exposición a la radiación menor a la administrada cuando se realiza la compresión con el método convencional.
  • Estudios piloto demuestran que 8 de cada 10 pacientes que utilizaron el sistema se mostraron excepcionalmente satisfechas por la posibilidad de tener una participación activa en la prueba y poder controlar ellas mismas la compresión sobre la mama[1].
  • Según los expertos, reducir el dolor y la ansiedad de la prueba puede contribuir a que más mujeres cumplan con su agenda de mamografías y acudan a futuros cribados.

Barcelona, 20 de septiembre de 2017. 

El Hospital del Mar de Barcelona será el primer centro hospitalario público de España que incorpora una nueva tecnología que permite a las mujeres controlar la compresión de la mama durante la mamografía, a diferencia de las mamografías convencionales, en las que la compresión se realiza de manera automática o controlada por el técnico de radiología.

Este nuevo sistema de compresión, desarrollado por la compañía GE Healthcare, permite realizar la mamografía con una exposición a la radiación similar a la de una mamografía con compresión convencional. Además, el mamógrafo está diseñado ergonómicamente para una mayor comodidad de la paciente, lo que puede reducir el dolor y la sensación de ansiedad generados por la prueba y, de este modo, ofrecer mejores resultados diagnósticos.

Según estudios piloto realizados entre pacientes que se habían sometido anteriormente a una media de 6 mamografías, el 83 % se mostraron excepcionalmente satisfechas ante la posibilidad de tener una participación activa en la mamografía y poder controlar ellas mismas la compresión que ejerce el mamógrafo. El 79 % dijeron que habían estado más cómodas que en los exámenes anteriores con equipos convencionales, y una de cada 2 pacientes afirmaron que habían reducido su estado de ansiedad[2].

Los mismos estudios demostraron que cuando la paciente puede controlar la presión del equipo sobre la mama, se produce incluso un ligero aumento de la fuerza de compresión que revierte en pruebas con mayor calidad de imagen y, en ocasiones, evita repeticiones.

Tal como destaca la Dra. Ana Rodríguez-Arana, responsable de la Sección de Radiología de Mama de la Unidad Funcional de Patología Mamaria del Hospital del Mar, “la instalación de este nuevo sistema se enmarca dentro de un plan del hospital para incrementar la participación de las mujeres en el cribado de cáncer de mama; queremos desestigmatizar la mamografía y minimizar esa percepción de prueba incómoda y dolorosa que hace que muchas mujeres sufran ansiedad al realizarla e incluso decidan no hacerla por temor al dolor”.

El temor al dolor es una de las principales causas por la cual las mujeres dejan de acudir a sus citas de cribado, según concluyen diferentes estudios científicos. Dichos estudios demuestran que “las mujeres que experimentaron dolor en pruebas previas son más proclives a no cumplir con su agenda de mamografías que aquellas que no sufrieron dolor”. El estudio de Whelehan ha descubierto que la experiencia de una prueba dolorosa explica que entre un 25 y un 46 % de las mujeres no acuden a las siguientes mamografías[3].

Según expone la Dra. Rodríguez-Arana, “existe suficiente evidencia para concluir que la experiencia de una mamografía dolorosa contribuye a que las pacientes no acudan a los exámenes sucesivos, por lo que está claro que si minimizamos el dolor y la ansiedad causados por la mamografía, estamos contribuyendo a un mejor cumplimiento con las rondas bienales de cribado, con el beneficio que ello supone en la detección precoz y los tratamientos en fases iniciales.”

Además, añade la Dra. Rodríguez-Arana, “sabemos que si una mujer ha tenido una mala experiencia con la mamografía se lo comunicará a otras, pero también sucede lo contrario: si una mujer tiene una experiencia positiva y el procedimiento se hace de la manera más confortable posible, difundirá un mensaje positivo en su entorno y volverá para futuros cribados”.

El nuevo sistema de mamografía, permite realizar Mamografias por Tomosintesis (mamografía 3D e imagen sintetizada), con lo que se reduce la superposición de estructuras y puede mejorarse la detección de cáncer de mama.

El sistema permite además realizar Mamografías con Contraste, confirmando hallazgos sospechosos y localizando lesiones malignas cuando los resultados de las pruebas iniciales no son concluyentes.

Una nueva experiencia para la mamografía

El nuevo sistema está diseñado respectando la ergonomía de la paciente y del técnico que adquiere la mamografía, de esta manera la experiencia global mejora significativamente.

Tal como explica Laura Hernández, directora del Área de Salud de la Mujer de GE Healthcare, “en los últimos 50 años hemos vivido importantes avances tecnológicos de la mamografía, pero, hasta ahora seguía siendo una prueba incomoda y con riesgo de dolor; ahora nos enfocamos en que la paciente tenga una mejor experiencia”.

Como ejemplo, los nuevos equipos implementan reposabrazos en lugar de las asas convencionales, permitiendo relajar los músculos en lugar de tensarlos, lo que simplifica la compresión y la obtención de la imagen. La paciente también puede apoyar la cabeza cómodamente en el protector facial, incluso cuando la máquina se mueve para adquirir las mamografías 3D.

Comparación entre un mamógrafo convencional y la nueva tecnología

Mamógrafo convencional

Nueva tecnología “anti-estrés”

La paciente se “agarra” a una o dos “asas” y sus músculos están tensos.

Mejoras ergónomicas: La paciente reposa sus brazos de manera natural en los reposabrazos.

Mayor nivel de exposición a la radiación

Reducción del nivel de exposición a la radiación. Con la misma exposición de una mamografía 2D se puede hacer una prueba 3D.

Esquinas cuadradas que producen molestias

Esquinas redondeadas que reducen las molestias de la paciente.

El técnico de radiología controla exclusivamente la presión de la mama

La propia paciente puede controlar la presión sobre la mama con un mando a distancia bajo la supervisión del técnico.

Del senógrafo a la tecnología de Auto Compresión: Más de 50 años de historia

La mamografía es el examen de los tejidos de la mama usando rayos X para ayudar a detectar lesiones o calcificaciones que pueden ser indicativas de un cáncer de mama. Esto ayuda a los médicos a poder identificar áreas problemáticas del modo más precoz posible y a poder definir potencialmente planes de tratamiento adaptados a las necesidades del paciente.

En 1965, el radiólogo francés Charles Gros, de la Universidad de Estrasburgo, pidió a la empresa parisina Compañía General de Radiología (CGR, por sus siglas en francés) que desarrollara un aparato especifico de rayos X para la mama que proporcionara mejores imágenes que los equipos convencionales y fuera más confortable para las mujeres.

 “El primer mamógrafo del año 1965 era solamente un tubo cristalográfico de rayos X montado en el trípode de una cámara. Al año siguiente, en 1966 se convirtió en el Senógrafo, la primera unidad de mamografía específica para mama”. GE compró CGR en 1987 y los equipos de mamografía que siguieron al Senógrafo original siguen siendo la referencia en el cribado de cáncer de mama.

Con la evolución de la mamografía, el foco se ha trasladado actualmente de la tecnología a la experiencia de las pacientes y a lograr que los cribados sean menos temibles e intimidatorios para las mujeres. El sistema de compresión asistido por la paciente, añadido a los avances ergónomicos de los nuevos equipos, así como a la reducción de la exposición a los rayos X, hacen de esta nueva tecnología una referencia.



[1] European Society of Radiology: Feasibility study of self-compression in mammography, 2011.

 

[2] GE Healthcare, abril 2017: GE Senographe Pristina Patient Assessment - FULL REPORT - Study done on 315 Women involved on 2 sites, in France & Italy

 

[3]  Whelehan P, Evans A, Wells M, Macgillivray S. The effect of mammography pain on repeat participation in breast cancer screening: a systematic review. Breast. 2013; 22(4):389–94.

 

Consentimiento de cookies